Mis Cronicas, desde un paraje en el planeta Tierra, por alguien considerado por sus pares, como Marciano (no se porque! ni me interesa!)
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Friday, 11 de July de 2008
Fin de la odisea.
Pasaron varios minutos, la impaciencia saturaba líneas de telefonía celular; ya en el atardecer, llego nuestro móvil de relevo. Imposible no recordar la situación, ya poco quedaba del buen humor de todo el día, las caras de casi todos mis compañeros, era de tipo de mezcla que da miedo, cansancio y mal humor!; luego alcanzo a recordar que mi Gallega, con su típico abrazo en busca de abrigo, apoya su cabeza en mi pecho y suelta esas mágicas palabras que sugieren tranquilidad y silencio por unas horas, “Papi, tengo sueño”. Prácticamente, me desmayé!, solo me despertó bien entrada la noche, un fuerte golpe en las ruedas del colectivo, descubrí que solo faltaban 60 kms para estar en casa, comienzan a despertar la mayoría, la pregunta de rigor, ¿alguien tiene agua?; ya en la ciudad de Casilda, cada cruce de calles y sus correspondientes badenes, marcaban algún tipo de desperfecto en la suspensión; tanto, que el dueño y chofer del colectivo, lo detuvo en la avenida para verificar de donde provenía el ruidoso golpe. Cuando el nunca mejor apodado “Batifondo”, comenzó a insultar, gritar, golpear su propiedad, supimos al instante, que este día quedaría en la historia; cada uno que se bajaba, miraba las ruedas traseras derechas, soltaba un preocupante “uuuuuhh”; suben algunos con la alarmante noticia, se rompió un pulmón!; me lleva aproximadamente 15 minutos, explicar a mi Gallega a que pulmón se referían, pues con cara de espanto, casi gritado, preguntó ¿Cómo un pulmón?.
Nuevamente surgen conjeturas, si lograremos volver a nuestros hogares en el mismo día, si fuimos maldecidos por alguna bruja gubernamental, o sufrimos algún conjuro de nuestros abuelos participantes del Grito de Alcorta, o simplemente estamos meados por un dinosaurio!. El, “ahora que hacemo” sonaba continuamente; otra ves colapsan las líneas de teléfonos celulares, algunas bromas a compañeros, que por el tipo de conversación, no parecían creíbles ante sus respectivas mujeres; es cuando analizo mi situación y recordando el conocido “no hay mal que por bien no venga”, doy cuenta de cuanto me ahorré en teléfono, gracias a que mi Gallega no me quiso dejar solo.
En pocos minutos, ya estábamos dentro un taller de camiones, donde luego de diagnosticar el desperfecto, practican una reparación de emergencia; vuelve en buen humor, las bromas entre mis compañeros, lógicas mecánicas aplicadas a lo “argento”; un compañero, de visita por Casilda pues viajó en otro transporte, se llega hasta el taller, pues no podía creer que aun no terminaba nuestro periplo de protesta. Si aplicamos la ley laboral, fue este el día mas largo!; fueron 13 horas ininterrumpidas, de las cuales nada ni nadie, mencionaría el respectivo reclamo como horas extras.
Ya se, que el “nunca mas” en este bendito país, es una de las tantas utopías autóctonas; de todas formas, haré todo lo humanamente posible, para que no se vuelva a repetir; obvio que me refiero, a mi participación en estos apoyos obligatorios, y no a la concentración de protesta; pues la manifestaciones populares han pasado a ser un modo de vida; algunas con altos costos económicos, otras con reales riesgos de muerte, varias con motivos ocultos de publicidad y todas en general, tan solo para alimentar el ego de sus organizadores; sumando una mas a la teoría, de lo peligroso e impredecible del “hombre masa”, el sin sentido de la movilización sin principios, lo efímero de la lucha en un país sin memoria. Indigna escuchar a emuladores, leedores parciales de nuestra historia, citando a verdaderos luchadores del todo o nada, intentando ocupar su lugar, para hacernos creer poseedores, de sus mismos ideales y virtudes.
Lo bueno, es el fin de esta crónica de un día accidentado; lo malo, sigue siendo el mismo panorama, escenario repetido en nuestra historia, de futuro incierto!, lucha de poderes económicos con toma de rehenes!.
Por: Paco Achaval | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 28 de June de 2008
Segunda parte
Ya demostrado que con ese viejo colectivo, no avanzaríamos mas, comienza el ritual de “uso masivo de teléfonos celulares”; no se si hay actitud mas inútil, que veinticinco pasajeros varados en el mismo móvil, llamen simultáneamente a cada uno de sus contactos, para dar la triste noticia, nos quedamos a pie!. Algunos más prácticos, solicitaron a sus familiares que viajen a buscarlos; otros pretendían atención mecánica a distancia vía telefónica; personalmente me acomodé en la dura butaca, como para dormir una siesta de emergencia; cuando logre apilar mis huesos sin molestia aparente, suena mi celular!, era un amigo, solicitando mi asistencia para su PC que no arrancaba; solo me salio una carcajada, le contesté que iba a pasar por su casa, pero no podía asegurarle el horario, y por mas que se esforzara, nunca adivinaría donde me encontraba en esos momentos.
Fueron horas apacibles, con el panorama típico de nuestra pampa húmeda; compañeros que para combatir el aburrimiento, se revolcaban unos a otros sobre el pasto seco de las banquinas; los de mas experiencia mecánica, se dedicaron a las posibles reparaciones caseras, improvisando teorías, aportando ideas, juntamente con mi Gallega que mientras tejía, me trasmitía las distintas opiniones de los expertos en mecánica; estaban también los mal humorados de siempre, que maldecían al encargado de mantenimiento del colectivo, a la inexperiencia del chofer, a los organizadores del evento, a quienes contrataron la empresa de transporte, etc.
Luego de varios minutos, fuimos remolcados por un camión propiedad de nuestra cooperativa, hasta la ciudad mas cercana donde dejaron el colectivo averiado; pero a su ves a cuatro kilómetros de la estación de servicio mas cercana. Las dos mujeres del grupo (mi Gallega y una compañera de trabajo), desesperadas por un sanitario, fueron junto a los otros compañeros que nos acompañaban en las pick up hasta la ciudad. Los demás, sin animo de caminar y sabiendo que el colectivo que ya viajaba en nuestro auxilio, demoraría varias horas, no tuvieron mejor idea que solicitar al chofer del camión, que nos deje viajar en la caja de cereales. No era mala idea, si no fuera que dicha caja metálica, esta cubierta con una lona impermeable y tiene cierre casi hermético para que no derrame cereal. En ese momento, no podía contener mis carcajadas, la imagen de mis compañeros (sobre todo los mas gorditos) tratando de subir a la caja, algunos que manoseaban a los que subían para acelerar el tramite, el griterío, las bromas, ironías, algunas fotografías; cuando comenzó a rodar el camión, alguien sugirió que parecíamos ganado bovino, y el mugido fue al unísono!; éramos los típicos descontrolados en una despedida de soltero.

Llegando a la ciudad, ya mi Gallega y Sole lograron comprar unos biscochos, que fueron devorados por los que bajábamos del camión; invadimos el bar de la Estación, los baños, ya en un clima un poco mas distendido y calido, unas empanadas de verdura para mi, de pollo para mi Gallega, café con leche de por medio, me guardo la imagen de mis compañeros, con caras de maratonistas tratando de reponer energías.
Esta crónica continúa.
Continuara.
Aunque no lo crean, todavía falta!.
Por: Paco Achaval | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Tuesday, 24 de June de 2008
Nuestra participacion en un acto masivo.
Un lunes laboral más, con la diferencia que no seria en mi puesto normal de trabajo, como rata de oficina. Esas vueltas del destino, que nos empujan al absurdo, otra vez jugaban en contra.
Como siempre, la convocatoria amablemente obligatoria, era solo a mi persona; pero ya es costumbre, aunque suene repetido, cuento siempre con la compañía de mi amada Gallega; tal ves por una media medida de amor incondicional, unos gramos de celos, una pizca de envidia enfermiza, sal y pimienta de matrimonio a gusto, amasan la certeza de que esta mujer, por no dejarme un minuto solo, me acompañaría hasta el mismísimo infierno!.
Así que partimos rumbo a campo abierto, cargando equipo de mate, unos paquetes de galletitas, tejido a dos agujas (si, si, no me equivoque al tipiar, quise decir ovillos de lana para tejer con dos agujas), con clima bastante frío, junto a mis compañeros de trabajo, en un viejo colectivo sin los correspondientes burletes ni calefacción. A pocos minutos de viaje, calculando que a la velocidad crucero desarrollada por esta vieja unidad, demoraríamos mas de lo calculado, comenzamos a detectar un ruido anormal; todos, con algo de experiencia en ruidos mas que en mecánica, tirábamos posibilidades y posibles desperfectos; pero llegamos!, tarde como suponíamos, todos desesperados en busca de baños químicos y ya comenzaban los discursos; cuando la mayoría almorzaba tipo pic nic en día de primavera, detecto que en su improvisado bolso de viaje solo traía: su tejido de dos agujas, teléfono celular, y mis galletitas con sésamo; escucho el taladrante pedido de mi Gallega: “andá comprame un choripan”; es cuando detecto su enervante y maliciosa actitud, no llevar alimentos para obligarme a su acostumbrado ritual, ingerir ese embutido autóctono, hecho de cadáver de cerdo con otros agregados impensables!. Por supuesto, era tanta la concurrencia en medio de este cruce de rutas, que se quedaron cortos en el calculo y posibilidades de ventas, por esas horas ya no quedaba choripan, pancho, hamburguesa, ni nada parecido como para engañar su estomago. Como es costumbre, su humor va muy relacionado a su ansiedad y antojos, calculen su estado de ánimo, que luego de caminar un predio de casi un kilómetro cuadrado, solo consiguió un par de “tortas fritas”.
Sobre los discursos, nada nuevo!; a fuerza de escucharlos una y otra ves, termino por memorizarlos y me divierte adivinar la frase que viene; eso si!, solo para mi memoria, se sabe con rigor, que en esos climas siempre conviene mantener la boca cerrada. La única frase que me saco del trance, fue la famosa “hasta la victoria siempre”, trate de visualizar al orador sin buenos resultados, recordé quien lo organizaba, mostré una irónica sonrisa y pensé para mis adentros, “quien te ha visto y quien te ve!”. Nos compadecimos con otros compañeros de trabajo, un tímido saludo, sonrisas burlonas de compañeras por cargar el bolso de tejido con dos agujas, fin de la concentración y retirada.
Nuestros rostros ya mostraban cansancio, mala alimentación, frío acumulado y solo manteníamos el buen humor, gracias a las ocurrencias y bromas de los compañeros mas jóvenes, saludos de despedida con algunos conocidos y la típica actitud claustrofóbica de miles de automovilistas, de pretender salir del predio, por una sola subida de tan solo 3 metros de ancho. Allí comienza nuestra odisea; el conductor intenta subir al asfalto, queda en el intento, si retrocede seguramente apilaría varias 4x4, fuerza el disco de embrague, nos inunda el humo, olor a quemado y se quedo nomás!; alguien sugiere que bajemos a empujar, casi todos entre bromas e insultos cumplen con la necesidad (obvio que me clave a mi butaca, pues a esas alturas poco podía aportar) y en dos intentos logra subir; demás esta decir que debido a las inscripciones del colectivo, todos se enteraron de nuestra participación y lo confirmaron cuando nos vieron detenidos en la banquina, pues solo tres kilómetros mas adelante, el viejo colectivo dijo basta!.
Continuara.
Ya se que no hay cosa mas odiada, que esta palabra y su significado, pero es demasiado extenso para una sola anotacion.
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Monday, 28 de April de 2008
Nuestra Odisea, del encuentro de Solokombis hasta Bigand.
Quien no recuerda esos tiempos, donde “privatizar” era de otro mundo, donde grandes y pequeñas organizaciones del estado, mejoraban nuestros servicios. Si, ya sé, es historia antigua, no hay regreso posible de esos agujeros negros!. Pero me agrada añorar lo bueno, como para matizar lo malo. De allí que recuerdo cuando niño, me intrigaba ese cartel plantado por D.V.N. que sobre fondo blanco y en letras de imprenta negras decía: “Destruir señales es un delito”, un claro mensaje; tal ves algo desafiante a quienes no les importa demasiado cometer delitos o creen ser in imputables; pero conciso, las señales son del pueblo y destruirlas, es cometer delito contra el pueblo. Es mas, lo que no concebía, era que alguien normal, deseara destruir señales que nos servían a todos!; y como servían!. Ya, con demasiada privatización bajo el puente, no volví a divisar ni uno solo de esos carteles a las orillas de nuestras rutas argentinas. Por el contrario, las pocas señales que sobreviven a la devastadora acción del tiempo y el poco mantenimiento, hace casi imposible viajar por nuestras rutas, sin conocerlas o sin un moderno GPS. Aunque lo tragicómico, es encontrar señales mal ubicadas!; el pasado fin de semana, cometimos el grave error de tomar una ruta alternativa, debido a la poca visibilidad a causa del humo en las conocidas; desviamos por una autopista, que según comentaron, hace como 20 años que sigue en construcción, con desvíos de un carril a otro, señalizados con un cartel fondo rojo, una flecha en color negro y la escueta leyenda “DESVIO”, no está nada mal!, pero no seria mejor instalar ese cartel, a 150metros del mismísimo desvío?; son bastante notables las marcas de los supuestamente automovilistas, que bloquearon el freno de sus automóviles, para no caer en una zanja!.
En la misma autovía, encontramos 10 rotondas, a ninguna le precedía alguna señal; en cada una de ellas era cómico ver carteles con un apellido; suponíamos que eran pueblos, parajes o pequeñas ciudades, que al no figurar en nuestro mapa también podría insinuar, que allí se encuentra la tumba de ese buen señor!, porque no, la propiedad rural de ese agraciado señor!, pero solo después de mil metros, lográbamos ver a cinco metros de altura, las próximas localidades con sus respectivas distancias!. Pregunto: quien asesora a los obreros que instalan esas señales?; debido a que caprichos o caprichoso ingeniero civil se dictan las ubicaciones?; a que trastornado se le puede antojar plantar señales, para que nadie las vea?; en que vehiculo debo movilizarme, para poder regresar después de equivocar una salida, sin recorrer 50kilómetros de más?; que recurso debo implorar, cuando la niebla o el humo no dan visibilidad, ni posibilidad de orientarse?. No quiero suponer, que dichas señales están plantadas, desde que la mayoría de los viajeros, utilizaban su correspondiente vehiculo de tracción a sangre!, que con un solo SHOOOOO!, tirando las riendas, podían des andar su camino, sin correr el riesgo de ser arrollado por un enorme transporte de carga de 40 toneladas, disparadas a 80km/h!.
Y planteo una más, de las tantas paradojas legales: Si “destruir señales es un delito”, señalizar mal, ¿no es “terrorismo”?.
En fin, todo depende de nuestra suerte o destino; por esa misma vía, destruimos una cubierta de nuestro automóvil, contra el único bache que obviamente, no estaba señalizado!; oramos e invocamos a todos los dioses, santos conocidos, hasta dioses paganos y no reconocidos por La Iglesia Católica, ya que la banquina era tan estrecha, que debimos plantar el “gato” haciendo un perfecto equilibrio, en 75° a tan solo 30 centímetros del asfalto, sintiendo las vibraciones en todo nuestro cuerpo, cuando pesados camiones esquivaban el mismo bache asesino, en un tramo de doble vía. Ya repuesta la cubierta y totalmente alterados, erramos la colectora a la Ruta 7; como es nuestra costumbre, nos perdimos por la localidad de Lujan, encontrando la Basílica tan solo por nuestra fe! (la misma donde con la Gallega sellamos religiosamente nuestro matrimonio, o sea, “me equivoqué” dos veces en el mismo lugar!, y eso es muy grave!); agradecimos, sacamos las obligadas fotografías correspondientes y retomamos la Odisea, ya mejor orientados!.
No es soñar con el primer mundo!, pero luego de ver el informe de los centro americanos, sorteando destino por México, para llegar a su sueño Americano; la verdad, pero la verdad!, no se, de que me quejo!, en comparación, lo nuestro es un deporte.
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Friday, 25 de January de 2008
Nada que ver con Silvio Rodriguez!.
Es casi una ecuación exacta, sin dudas ni puntos oscuros; cuando un accidente es posible, ocurrirá!, las nunca desactualizadas “Leyes de Murphy”. Es lo que me atormenta desde que tengo memoria, sufrir lesiones que pude prevenir, ya sea por ignorante o imprudente. El ultimo de los acontecimientos, me trastoco, no por la gravedad de la lesión, sino por la impotencia en predecirlo y evitarlo.
Comencé a diagramar la instalación eléctrica en obra, siempre recordando mis prácticas recetas, teniendo en cuenta lo que dicta la experiencia, de tanto renegar reparando instalaciones viejas, uno termina aprendiendo como realizar las nuevas.
Siguió mi disertación, sobre como manipular la peligrosa amoladora angular con disco de corte diamantado, de lo importante que es concentrarse en cada uno de los movimientos, mas teniendo en cuenta que las realizaría sobre un andamio; un descuido, confiar demasiado en tu buena suerte, presionar demasiado o en el ángulo equivocado y juegas a la ruleta rusa con todas las balas!. También recomendé el uso de mascara facial, casco, guantes protectores, calzado de seguridad y varios consejos teniendo en cuenta respirar de ves en cuando un poco de aire limpio. En realidad, se me fue la mano, al concluir los consejos, nadie quería tomar las herramientas; por unanimidad decidieron, que con la basta experiencia que acarreaba en mi persona, era el mas indicado para realizar la peligrosa tarea!; quien me manda abrir la boca?, otra ves sopa!, por lo que maldiciendo mi ego, acepte mi designio.
Rotábamos corte, descanso, golpes de maza y corta hierro, bebidas frías, descanso, aire puro, sucesivamente por tres largas horas, bajo sol ardiente y con temperatura ambiente de 25°; ya terminando, faltaba realizar el paso de una pared de 30 cms de una habitación a otra, tomo las herramientas adecuadas, subo a una escalera y comienzo el boquete. Llevaba ya como 20 minutos a golpes de maza, sin poder pasar al otro lado; cambio de ángulo y sigo insistiendo, descubro un viejo ladrillo de barro cosido, de esos recontra cocidos que toman un tono violáceo debido a las altas temperaturas; cambio la herramienta, tomo una maza mas pesada (de medio kilo) y caño metálico que voy girando mientras golpeó en movimientos cortos y precisos; nada!, avanzo a solo un milímetro por minuto, calculo el horario de conclusión y regreso al descanso, se hará demasiado tarde!; por lo que junto energías en el fondo de mi tozudez, extiendo mi brazo derecho recalculando golpe, distancia, fuerza de palanca y lanzo mi mejor golpe, letal, como para derribar pared completa, pero con demasiada mala suerte. Aun después de veinte días, no logro descifrar mi error; la desgraciada maza de medio kilo, rebota sobre el caño, en forma irregular e irreverente, dibujando una elipse o parábola en forma transversal y opuesta a mi furioso envío, golpeando de plano en el pequeño lugar que descubría entre mis gafas protectoras y gorro; un segundo, décimas de segundos, no sé, da igual, en pocos minutos pasé por las cuatro estaciones del accidente leve.
En la primera cunde el asombro, la temida sorpresa, si hubiera fotografías, serían similar a la de Shrek y el burro ante la animación mecánica del castillo; sin soltar la maldita maza, bajo urgente por las escaleras mientras me dura la conciencia; paso a la siguiente estación, el rápido calculo de las lesiones, sin ser paramédico o recibido en primeros auxilios, si siento mis pies, dolor, olor, sonidos y no puedo atravesar paredes, se que sigo vivo!; detecto un liquido caliente que escurre sobre mi frente y ruego que sea solo sangre, veo gotas de líquido rojo caer al piso y digo para mi subconsciente, si!, es mi sangre; comienza otra estación, egocentritis (inflamación del ego), no puede ser que me pase a mi!, yo!, yo que soy tan minucioso y precavido!, que normalmente paso por cobarde ante el calculo de demasiados riesgos!; sigo caminando sin soltar la maza, regando marcas con mi sangre y paso a la ultima estación, la catarsis tragicómica; ante la insistente pregunta de mi cuñado (el dueño de la obra), ya que dejaron de escuchar mi estruendoso golpe de maza, _Paco, necesitas alguna otra cosa?, exclamo con vos tenue _si, una ambulancia de emergencias!. Los gritos de mi Gallega y su cara de desesperación me confundieron un poco, pero recordé que normalmente exagera en sus comentarios, realiza la incongruente pregunta: _que te hiciste?, como si mi conciencia ya lo hubiese evaluado!, le respondí que para “tercer ojo”, era demasiado pequeño.
Siguieron minutos de risas, curaciones, agua sobre mi cabeza y rostro, mas risas, presintiendo que no se reían conmigo, sino de mi estupidez senil!.
Ya, solo es otra anecdótica historia, cumpliendo una vez más con la sugerencia de mis hijos:
_Paco, tenés que cargarlo en tu blog!.
Como siempre, no resulto muy favorecido!, pero se distingue bien mi Tercer Ojo.
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Friday, 16 de November de 2007
Fiesta, lo que se dice fiesta?......
Recibo invitación formal, para un festejo del 75 aniversario, de la institución para la cual trabajo; como corresponde, hago la pertinente consulta al poder supremo, ya que personalmente no disfruto demasiado de este tipo de fiestas; no así mi Gallega, que siempre acusando poca vida social, ambiciona ser invitada de honor, aunque solo sea la inauguración de la estatua al pintor desconocido!. Confirmado nuestra asistencia, comienzan los preparativos: cálculos de nuevos talles, combinación de colores en la indumentaria, diseño de calzado acorde al nivel de los demás invitados, ocultamiento de esas odiadas canas, cremas y maquillaje de estación, tamaño y material de accesorios, correspondiente aviso a familiares y amistades directas de nuestra ausencia domiciliaria, todo un verdadero rito social!; obviamente, no puedo colaborar en nada, salvo el asentamiento con mi cabeza acompañado de un “si querida”, ante el aviso y uso de su extensión de mi tarjeta de crédito. Para mí, el verdadero invitado, solo es valido un traje de sobrio color oscuro; ¿un traje?, ¿yo?, con saco!, naaaaaaa!, va en contra de mis principios!, ¿es necesario degradarme a un vil y común hombre de saco?. Busco supuestos aliados entre mis compañeros, descartando que mi compadre mas que ponerse de mi lado, no encontrará saco que no le ajuste demasiado!, pero no fue así, como siempre falle en mis pronósticos; todos!, absolutamente todos los asistentes varones y alguna que otra mujer, usaban el típico saco multiuso!; es ese, en que se invierte una sola ves, normalmente para casamiento propio o de nuestros hijos, y se usa indistintamente en invierno o verano, fiesta o velorio, casamiento o bautismo, registro civil o iglesias católicas, día o noche, ciudad o a campo abierto con viento y tierra. Desde el preciso instante que detecta, que su esposo es el único desubicado que no usa el típico atuendo social, le afloran viejos resentimientos, clásicos preestablecidos por abuelos y tatarabuelos, etc. y no escatima ofensas hacia mi persona, ni recitados de elementales principios psuedo sociales, con la sola intención de convencerme y convertirme en ser el peor y mas andrajoso indigente callejero. Primero pensé que era una broma, una de sus acostumbradas formas de provocarme cuando la mata el aburrimiento, pero no!, realmente le molestaba verme distinto y sentado a su lado!; al punto de aseverar, que un pobre hombre casi lisiado, de mas de ochenta años, que caminaba a recibir su recordatorio de su paso como funcionario, apenas arrastrando sus pies, se veía mucho mejor que yo, solo porque usaba saco y pantalón del mismo color!.
Cuando la conversación o monólogo ya me hartaron, miré a mi alrededor buscando inspiración, recordando una vieja película de onda naturista, equiparando los 700 invitados varones a una colonia de pingüinos, y comenté con sorna: _me siento “una foca dorada”, una auténtica especie en vías de extinción, un elemento de colección!; -¿y que?; cuando en realidad: es mi alegre forma de amenguar la crueldad con que la madre naturaleza, esculpió mis rasgos faciales!.
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Saturday, 03 de November de 2007
Nuestra cena del sabado por la noche.
Pensábamos cenar como siempre en un tenedor libre, donde normalmente pago mas de lo que consumo, pero mi Gallega (que se preocupa por nuestra economía) recupera mi bajo nivel con amplio margen. Sucede que la madre Naturaleza, tenia otro planes para el sábado por la noche, el cual incluía un diluvio justo en el mismo horario que disponíamos trasladarnos de peatones al comedor.
Como me tiene acostumbrado, a pocos metros de la entrada al local sobre Avenida de Mayo e Irigoyen, se plantó como mula de carga, delirando sobre si el lugar parecía caro, solo por la cantidad de comensales que se veían por sus ventanales, o por la decoración interior!; en esos delicados momentos no uso palabras de cordura, ya que no tiene demasiado sentido, solo levanto mi vista como implorando serenidad cósmica, pronuncio con voz bastante grave un ¡Negraaa!, agregando a continuación: tengo hambre, está lloviendo y siempre soy el que paga!, ¿cuál es el problema?.
Nos acomodamos en una mesa a su elección, nos trajeron la carta como corresponde, demoramos escasos quince minutos de evaluación, ante la presencia del mozo a nuestro lado, pedí la sugerencia light “milanesa de soja gratinada, con torrete de arroz y mi Gallega, solo “milanesa de ternera a la Napolitana, con guarnición de papas fritas y ensalada de zanahorias ralladas”. Esperamos unos minutos, llegó el mozo con ambos platos y pretendió acomodar el plato light justo al frente de ella, recibiendo un fuerte NOOO!, eso es para el (dijo mi amada Galle) y agregué en forma de pregunta: ¿no se nota quien hace régimen?; palabras que luego de haberlas dicho, me arrepentí!; normalmente, acotaciones como esas producen automaticamente su enojo, adosado a un silencio tétrico y miradas ajenas; afortunadamente por un extraño clima de buen humor, supuestamente por estar de viaje por Capital, no produjo los acostumbrados cataclismos.
Ya concluida la opípara cena (por lo menos para mi), comenzamos a deleitarnos con el deporte conocido como “mirar”, es totalmente gratis, inofensivo y hasta a veces, bastante educativo; cuando en ese trance hipnótico descubre a una pareja saboreando a dúo, un postre tipo torre, que a simple vista se suponía muy poco dietético; surge su conocida danza del que rico, que a continuación paso a detallar: comienza abriendo su sensual boca para cerrarla violentamente mordiendo sus labios, simultáneamente levanta ambos párpados cual señal de asombro y menea la cabeza para ambos lados, cierra su piernas como si no fuera a saborear solo con su sentido del gusto, apoya ambas manos en posición de largada y exclama con énfasis obsceno casi susurrado: “¡Que Rico!”.
Por supuesto!, pedimos Torre Oriente para los dos y solo dejó de controlar mis cucharaditas, cuando ella ya se había empalagado.
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Monday, 29 de October de 2007
Por el Mercado de Frutos.
Comenzamos el sábado con grandes expectativas, rogando por un día soleado; nada parecido nos esperaba, retiramos el Sonajero del estacionamiento y partimos rumbo a casa de Fernando con mi nuevo astrolabio impreso apto para días nublados, no así para navegantes de escasa visión. Es casi imposible conducir por las callecitas de Buenos Aires, esquivando grandes baches, filosos cordones, conductores de carros romanos, aviones supersónicos de cuatro ruedas, tanques de guerra camuflados en taxis, objetos no identificados conducidos por vaya saber uno que especie mutante, recordar la cantidad de veces que cambia de nombre una misma avenida o aquellas que siguen con el mismo nombre a pesar de girar en 90 grados, cambio en la numeración, indicadores faltantes y la reiterada pregunta –papi, ¿falta mucho?. Mucho ayudaría contar con un verdadero copiloto, con la visión adecuada para letra muy pequeña y conocimientos básicos en lectura de mapas; no basta un par de hermosas manitas sosteniéndolo y que a cada pregunta orientadora responda un: –mirá vos, yo no veo nada!.
A pesar de todo, aún con el sobre salto de un indicador rojo que desconocíamos, llegamos a destino!; disfrutamos charlas y bondades gastronómicas de Palmira, nos regaló azafrán español y otros condimentos, recibiendo a cambio la promesa de regreso (pues quien ofrenda delicias alimenticias a mi Gallega, gana su corazón, estómago, adoración y hasta su alma oscura).
Saliendo hacia el Acceso Norte, otra bajada colectora nos toma por sorpresa, aun contando con la sapiencia de Fernando, nos costó 10 kms y media hora retomar nuestra ruta y/o destino. Ya en el Mercado de Frutos (ruta obligada estos últimos tiempos) comenzamos la rutina de revisar minuciosamente cada uno de los puestos de artesanías, memorizando precio por precio, contando o reprobando la inestabilidad adquisitiva, para detenernos en el puesto de figuras en yeso; como siempre, cada uno de nuestros amigos, piensa que indefectiblemente exagero en cada una de mis crónicas, que con el fin de darle tinte novelesco, pretendo somatizar mis reproches, ridiculizar sus requerimientos; nada más real que mis apuntes!, para pesar de Fernando, quien tuvo que cargar una pesada figura de arcilla por casi medio kilómetro, sufrir el acoso esclavista de mi querida esposa, alentado por un simple –si está aquí nomás el auto!; “tengo testigos!”. Lo lamento por mi gran amigo, al cual le debo mis disculpas, el no merece trato tan abusador a cambio de su sana amistad, pero la necesidad es hereje!.
Ya en regreso a Capital, intentamos visitar a Yani y Sebastián pero por desencuentros en horarios, tan solo fue un mini paseo por el Gran Buenos Aires.
Por: Paco Achaval | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Tuesday, 23 de October de 2007
Cronica de un viernes chamamecero.
Solo un viernes mas, con la gran diferencia que por unas horas nos trasladamos en una nube de amigos. Algunos de ellos (gracias a la vida!) conocidos de siempre, otros que nos regaló este nuevo mundo virtual, agregado al grupo que por afinidad musical nos convocaba en la Casa de Corrientes; solo bastó un correo avisando de nuestro viaje para la rápida convocatoria de la Argentropa. Nos sorprendió en la programación, la proyección de un trabajo sobre el regreso a Malvinas de un ex combatiente, luego de muchos años; decir que con un nudo en la garganta me siento feliz, parece solo una gran contradicción, pero no encuentro otras palabras!; recordar las miserias humanas que avergüenzan; felicidad de sobrevivientes; sueños de justicia con retardo, gracias a Dios verdades con esperanzas; memoria para no reincidir.
No fue fácil subir al escenario, según palabras de mi amigo Armando, seguir con nuestra propuesta era misión imposible; cumplimos el repertorio jugando con el sentimiento, nuestras habilidades como instrumentistas no dan para tanto, igual se mostró nuestro humilde arsenal, que arrancó con la fiesta por “la Tierra sin Mal”.
Nos siguieron otro dúo de jóvenes amigos chamameceros, también oriundos de nuestro pueblo, con su típica cadencia mucho mas rítmica y alegre, desatando la verdadera bailanta con el grito característico conocido por “sapukai”; cumplo con el pedido de Cintia (mi Comandante) de bailar chamamé, realmente no es mi fuerte, mejor dicho, no se bailar ninguna danza, tampoco como referente mas cercano puedo negarme a cumplir sus deseos, por lo cual adopté la practica actitud “y hay cosas peores”, largándonos a la pista a puro sapukai, a los saltos con la consabida preocupación de no pisarla, mas que de hacer los pasos de baile correctamente.
Por preparativos del grupo anfitrión, no pudimos acompañar a la “tropa”, solo cuando casi nos corrían de la pizzería, igual nos bastó para coordinar encuentros al dia siguiente y cambiar afectos, abrazos, etc., la mayor y mas sana expresión de amistad para una sola noche!, que mas podemos desear que no linde con lo material?; quien se atreve a juzgar tanto derroche de buena humanidad? Y gratis!.
Por: Paco Achaval | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Monday, 30 de July de 2007
Crónica de un frio dia de julio.
Amaneció un domingo triste y complicado, ya como buen viejo (pensar que nos asombraba nuestro abuelo Manuel, con esa manía de levantarse temprano sin ninguna obligación al respecto) me despierto sin el horrible sonar de mi despertador; preparo el mate con el cual despierto a mi Reina, pero debido a un fuerte dolor espalda y preocupantes mareos, se torna muy pesado el ambiente. Se suma a la inexorable partida de nuestros hijos en pos de su nueva familia, el frío, cielo muy gris, mi adicción por la escritura que no permite la atención de sus caprichos, van pasando las horas, atardece y terminamos la noche del domingo como casi todos, ella mirando algo en TV, yo sentado enfrente la PC; cuando mis ojos piden auxilio, me retiro a mi dormitorio, resignado a que mañana será peor!.
Sigo fiel en mi apreciación, la naturaleza es muy caprichosa!, pero en este 9 de julio me hizo un gran favor!, me tiró una soga!, me prestó su hombro!, me dio un aventón!, pues ya siendo altas horas de la noche, mi Gallega recibe el llamado de nuestro hijo mayor, asegurando que en su ciudad estaba nevando. A partir de ese momento todo parecía florecer, aun bajo nieve era posible olfatear su alegría; olvidó sus dolores, mareos y a los gritos como quien descubre haber ganado la lotería, salió a nuestro jardín para ver caer los primeros copos de agua nieve. Nada simulaba vivir un día frío y gris, desenfundó su cámara digital, casi sin abrigo gritaba que la acompañe a sentir la nieve en el rostro; pedido que desoí y junto a nuestras 4 mascotas, mirábamos a través de la ventana su “danza de la nieve”: salir a la intemperie desprovista de abrigo, en lo posible dando pequeños saltos aniñados, levantar el rostro hacia el cielo y los brazos extendidos como imagen de Cristo Redentor, gritando continuamente –nieeevaaaa, nieeeva siiiii nievaaaa.
Por supuesto que guardamos muchas mas anécdotas, pues su danza fue contagiosa con nuestra Belu, no conformándose con la nieve en casa, salieron a campo abierto, juntaron nieve para el pequeñín muñeco bigandense que adornó un florero por un par de días; luego las noticias por TV de nevada en casi todos los pueblos vecinos, mas comentarios de amigos llamándonos por teléfono por la rara precipitación en nuestra zona, dieron un drástico giro a la fría semana de julio. Solo en raras oportunidades, los caprichos de la madre naturaleza, suelen acomodarnos la existencia!.
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Wednesday, 20 de June de 2007
Crónica de un frio viaje.
Con mi Maraca, ya van como tres inviernos que lidiamos en equiparar las temperaturas del habitáculo de motor a cabina de pasajeros, pero normalmente “ella”, como toda mujer, hace lo que se le antoja!. Normalmente, su sistema de calefacción funciona de maravillas en verano y acondiciona, por debajo de la temperatura ambiente, solo en invierno; es casi una norma tomada de las leyes de Murphy: el día mas frío del año, irremediablemente debo viajar en mi kombi por la noche; lo asombroso o escabroso, es sin lugar a dudas, que está muy bien diseñado el sistema de calefacción para un motor boxer refrigerado por aire, para soportar las bajas temperaturas de su Alemania natal; pero en inviernos por nuestra pampa húmeda, no es suficiente ni para adecuar el habitad de un oso polar; se entiende, el secreto sigue siendo la edad!, como todo viejo por mas que añore sus años jóvenes, cada día le cuesta mas levantar la temperatura ideal. Por lo tanto, junto a mi Gallega, acabamos de romper un nuevo record, viajamos 100 kms. en el día de ayer con temperatura exterior de 3° e interior de –3°, con sensación térmica de –10°, equipados con abrigos para esquimales, espíritu de navegantes de un rompehielos, destino asumido de kamikazes; poniendo en practica su “danza del frío”, una rutina consistente en: colocar sus pies en valet, juntar sus manitas en su entre piernas, encoger sus hombros, poner cara de chupar limones con labios paspados y sacudiendo su abundante cabellera en variadas direcciones repetir la frase; “que friiiioooo”, no es divina?.
Ya superado la difícil y arriesgada prueba límite, ofrezco nuestra Kombi VW con freezer para: adiestramientos de grupos militares con bajos recursos en equipamiento; sadomasoquistas deseosos de explorar nuevos horizontes; religiosos pecadores con el deber de flagelarse para lavar sus culpas; a pesados amigos con el fin de festejar alguna despedida de soltero; cumplir alguna venganza con esos parientes que siempre viajan de prestado; esos exagerados de siempre que ambicionan demostrar su hombría, etc..
Sin más que ofrecer, que un verdadero motivo para sufrir, les dejo la siguiente paradoja: ¿que importancia tiene probar el hielo, para poder disfrutar el fuego?, (si, ya sé, no tiene nada que ver, es que mi cerebro aun no se recupera).
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Friday, 18 de May de 2007
La visita de Yanita, Cintia y Lorena.
El mensaje SMS de Mi Comandante: “ya estamos en Rosario”, me volteó de alegría, desfiguró mi estampa de hombre serio, taladró de raíz mis viejos dolores!. Puede no parecer normal, quizás algo aniñado desear tanto una visita de amigos; pero como siempre digo, para juzgar a los necios, es necesario desmenuzar sus historias. Con Mi Gallega, en esta vida hemos pasado por casi todo; desde la alegría al llanto, de la ganancia a la pérdida, del amor al odio, de la gloria al olvido; aun nos tenemos el uno al otro, pero el recibir a las Mensajeras Cósmicas siempre supera el lugar disponible en nuestros corazones y nos alimenta la esperanza, el deseo de una nueva visita; nos revienta de euforia verlas llegar, sentarse a nuestra mesa, disfrutar cada segundo con nuevas noticias, recuerdos de encuentros anteriores, risueñas anécdotas contadas con música de Silvio como fondo, una verdadera cena de apóstoles con la diosa “amistad”.

Como siempre lamento, no poder llegar despierto al trasnoche; horas de trabajo, tensión de espera, guitarra y cantos cuasi afinados, chateo con tropero peruano; aun con altas dosis de café regalo de tropero brasileño, no puedo batir mi record de la 03am.

Desmayo satisfecho, a sabiendas de un mañana tan hermoso como el ayer, escuchando risas, confesiones como si no fuera coherente el dormir; mi peor enemigo despertándome mecánicamente, desayuno liviano, nuevamente el yugo, que siempre sabe mas liviano cuando alguien nos espera para seguir alegres rutinas. Nuevamente reunión tropera, siguen las anécdotas, fotos, almuerzo, perdón por mi siesta, limpieza y lavado del automóvil por cooperativa tropera, revisión de nuestra Maraca Mecánica convertida en graffiti tropero rodante, miles de mates; terminando con la lacrimógena despedida; sabemos y deseamos fervientemente volver a encontrarnos, pero solo el destino sabe!, en que orbita se alinearan los planetas troperos.
Podríamos agradecer a la vida, a nuestros destinos, o al mismísimo Dios en cual creemos, solo nos sale, desde muy dentro de nuestras almas, un “¡Gracias por existir!” Yani, Cinti, Lore, mensajeras cósmicas; “¡Gracias por existir!” Tropa Cósmica; “¡Gracias por existir!” Silvio, por tu culpa entendimos que solo fuimos hechos, para soñar el sol y para decir cosas que despierten amor!.
Lo demás es puro cuento!.
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Friday, 23 de February de 2007
Nuestras vacaciones edición 2007.
Partiendo de conceptos como, “nunca resultan tan buenas las segundas partes”, (ojo, no deliremos!, hago referencia a las películas u obras literarias tan vendidas, que impulsan la ambición de los agraciados autores y castigan a sus clientes, con una seguidilla interminable de desgracias del personaje central!, pues hay otras segundas partes, que siempre resultan deliciosas!, ya mas distendido, luego de la glotonería de la primera, se saborea mejor, no?); pretendo contarles nuestras desventuras vacacionales, a bordo de La Maraca Mecánica, en una re edición del año anterior, “La Maraca Anfibia”.
Luego de varios días, planificando como se merecen mis cortas vacaciones, cambiando rutas drásticamente, de acuerdo a comentarios, precios, pronostico del tiempo y disponibilidad de saldos acreditados en cuenta; acordamos, con mi socia mayoritaria y autoritaria, partir jueves por la noche, rumbo a Santa Rosa de Calamuchita, en la provincia de Córdoba.
Como de costumbre, realizo el paneo minucioso de elementos mecánicos, con posibilidades y intenciones de hacer zozobrar en pleno viaje, a nuestra querida y único medio de transporte posible; detectando una cubierta trasera en grave estado, no me queda mas remedio, debo sacrificar parte de los ahorros en cambiarla; pero debido a un futuro cambio de medidas en las mismas, la suerte de encontrar 4 usadas de la misma marca y tipo, prefiero invertir mas dinero, para mejor viaje. Nunca resulta!, se me escapo el detalle de balancear las mismas antes de salir a la ruta; por lo tanto, entre las quinicientas lomas de burro, el estado de las rutas argentinas, (pues en nuestro país, hasta el asfalto mejorado es efímero!, hoy están re pavimentando y el año que viene, ya esta lleno de cráteres!), la suspensión tipo carretilla, las cubiertas des balanceadas, resulto ser el viaje mas ruidoso y vibrado de la historia!, hasta perdimos parte de la masilla, que disimulaba horribles orificios en la carrocería.
Llegando a Rio Tercero, ya divisamos negros nubarrones en dirección a nuestro destino; era de suponer!, nos esperaba otra desventura de La Maraca Anfibia. Ya en el dique, luego de unas fotos, recorrida de puestos de venta, con la desesperación por deglutir pasteles caseros, pan de chicharrón, etc.. por parte de mi Gallega, comienza a lloviznar.

Al parecer, la misma nube que nos despidió el año pasado, nos descubría y recibía en sus dominios; lloviznas, truenos, aguaceros, pintaban el paisaje de vivos colores; vidrios empañados, calor sofocante y el tupido mal humor que acarreaba nuestra suerte, despintaban los mismos, pero siempre es preferible, estar de vacaciones!.
Al llegar, sin opción a entrar en la acostumbrada mesa de discusiones, nos detuvimos en el mismo camping del año anterior; luego de registrarnos, elegir un lugar cerca de los sanitarios, preguntar cual era el lugar con mas sombra (que ilusos, pensamos que el sol nos iba a molestar!), me propongo estacionar la Maraca entre cuatro añosos árboles, con la participación de la ayudante de pista y sus consabidos “un poco para allá, un poquito mas para acá”!; hacerle un comentario, sobre lo útil de sus indicaciones, es dar comienzo a otra encarnizada guerra y como no era terreno apto para campo de batalla, preferí ayudarme con los espejos retrovisores, a pesar de mi mala visión!; pero su gracia, es digna de ser retratada: dando saltitos aniñados, grititos, desplazándose de un lado a otro, llamando la atención de todos los vecinos, agitando sus brazos, dando por sentado (poniendo sus brazos en jarra y moviendo su pie derecho como marcando el compás) que el problema radica en mis años, no en su danza de estacionamiento, que me vuelve loco y desorienta por completo (al punto que la buscaba por los espejos y la tenia justo enfrente!); es para comerla a besos o comérsela cruda de acuerdo al nivel del amor que le tengas. Por supuesto que quedó mal estacionada y demasiada inclinada, para pretender dormir cómodos; a la mañana siguiente cambiamos nuestro lugar por uno como mucho barro, pero sin declives!.
Esos días de camping, fueron amenizados por nuevas amistades con artesanos propietarios de kombis VW, copiosa lluvia, río crecido, horas en el paseo de artesanos, llovizna, mateada a orillas del río, deambular por los comedores buscando precios accesibles (que al parecer, en un acuerdo comercial, ninguno aceptaba pagos con tarjeta de crédito), algunas horas de sol (que coincidían con los horarios de mis sagradas siestas), lluvia intermitente, alguna que otra discusión por comentarios: “si hubiéramos ido a la playa, tendríamos mejor clima”, corridas bajo la lluvia, cruce a pie por un puente colgante e importante caminata nocturna por su negativa de pedir un taxi.

El domingo amaneció lluvioso y decidimos conocer Yacanto de Calumuchita; camino muy sinuoso, en subida, paisajes muy mojados, limpiaparabrisas continuo, para llegar al pintoresco pueblo y no poder descender de la Maraca por la forma en que llovía, almuerzo dentro de la kombi, mateada mirando llover por las ventanillas, necesidad de usar sanitarios, usar nuestra sombrilla playera como paraguas para dos, y cuando el mal humor era incontenible, recurría a mi viejo truco de dejar salir el “bufón” que llevo dentro de mis tantas personalidades, en fin, la necesidad, siempre fue hereje!.

Siguiendo con la vieja costumbre, de visitar el santuario de la Virgen de Alta Gracia, partimos en otro día lluvioso a cruzar el dique Los Molinos;
Bajando del Dique Los Molinos
la necesaria detención para enfriar el motor, visita a todos los puestos de artesanías y degustación de manjares serranos, fotos, descenso parado sobre el pedal de freno, la pregunta de siempre “¿esto estaba el año pasado?”, almuerzo en comidas rápidas, visita a la histórica Casa del Che (por fin mantenida como corresponde, sin prejuicios sobre coincidir o no con su ideología, contando la verdadera historia, o la que nunca nos contaron, ya que tenían prohibido hasta su apodo); paseando por la ciudad, terminamos llegando al Santuario, solo después de preguntar por el camino y seguir a un grupo de monjas, que obviamente tenían el mismo camino.
Entrando la tarde, partimos hacia Villa Carlos Paz con cielo nublado, nos registramos en el camping del A.C.A., perdimos unas horas buscando el lugar adecuado, como siempre debe tener buena sombra, mesa, parrillero, conector de energía eléctrica, proximidad a los sanitarios, buena imagen en los acampantes mas cercanos, o sea “misión imposible”. Nuevamente viajamos en Maraca al centro de Carlos Paz, como siempre demasiado transito para calles angostas repletas de “estacionados”, error en la elección de calles, nos alejamos del centro por la avenida costanera, vuelta a retomar el camino, estacionamos bastante lejos, rutina de artesanías (agravados pues ahora hay dos centros de reunión a solo 800 metros de distancia), adopto posición estática central, para amenguar horas de pie, mientras mi adorada recorre uno por uno dichos puestos, se estira la hora de cenar, me niego a seguir deambulando por la calle peatonal, digo las palabras equivocadas, a la personita equivocada, en el lugar equivocado y arrancó pa`atrás; desde ese momento tuve el “NO” asegurado, salta una seguidilla recordatoria de todos mi errores desde que nos conocimos, nos sentamos en un comedor y ante la demora en nuestra atención, se levanta dejándome solo en la mesa; trato de explicarle al desorientado mozo, que por esas cosas del destino perdió dos clientes, pero ganó en tranquilidad, pues en ese grado de descontrol, nadie la conforma, menos un comedor con precios promocionales; terminamos cenando una pizza fría, bajo un silencio coloquial absoluto, para cuando se decidió que artesanía comprar, ya habían levantado el puesto.

Como era de suponer, amanecimos con lluvia, partimos con lluvia, nos despedimos de las Sierras Cordobesas con lluvia; solo nos recibió el buen tiempo y sol, cuando regresamos a nuestro pueblo. Lo que revitaliza realmente, es estar de vacaciones!, no importa el lujo, ni los paisajes paradisíacos, ni los momentos históricos o desafíos maratónicos, en nuestro carro “gitano” motorizado, pasamos hermosos días lejos de nuestra rutina laboral y en el normal clima afectivo, al que estamos acostumbrados.
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Wednesday, 24 de January de 2007
Dijo Michael Nostradamus:
Tiempos de Paz.
Argentina, tan duramente probada, podrá, al fin, gozar de un poco de paz. El gran Anibal, que tan hábil se habrá mostrado para conseguir la victoria sobre los enemigos del Boxer VW, se mostrará también activo y eficaz en la consolidación y robustecimiento de este grupo de locos unidos, autodenominados La Cofradía Kombi VW, tan difícilmente conseguida; y, gracias a su gestión, el ansia y la inquietud que tan vivamente había atormentado a los Kombinautas, hasta llevarlos al borde de trocar el corazón de tan bella maquina, facilitó que la razón dominará en el mundo VW. Y añade todavía el profeta, que el advenimiento de esta esperada y feliz Era, no impedirá la suma a la Divina Cofradía, de todo kombinauta racional sumador de experiencias espirituales y mecánicas, que serán aprovechadas y explotadas al máximo, para conseguir así que todos los cofrades reciban de ello beneficios comunes, sin importar nacionalidad de fabricación, modelo, estado o corazón injertado.
Imagenes de la Profecia
¡LA COFRADÍA EXISTE!
¡LA PROFECÍA SE HA CUMPLIDO!
Es palabra de Anibal!, alabado sea el Señor!.
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Wednesday, 30 de August de 2006
Crónica de un domingo feliz!, pero con roturas.
Mi estimada Maraca, este domingo pasado, se le antojó otras de sus roturas, por supuesto que fue a las 23 y 30 hs, en plena ruta, con una temperatura de 9° en el ambiente exterior y 8° en su interior. El piloto, nuestro segundo hijo Juanpi, a quien esperábamos en la ciudad de Firmat, para retornar a mi pueblo, mandó un mensaje a mi celular:”Papa llamame la combi espicho”, hace falta ser mecánico para no pensar lo peor, pero Juanpi tiene afamadas confusiones en el rubro mecánica, por lo tanto llame a su celular y comienzo el cuestionario de rutina: che boludo, no habrás dejado la llave de GNC-Nafta en el medio?, tira el burro de arranque?, encienden las luces?, agarraste un pozo de lleno?, hacia ruido feo el motor antes de pararse?. Todas sus respuestas sugerían rotura grave, “muerte súbita”, asi que tomamos prestado el Fiat 128 de mis suegros y salimos en busca de los problemáticos: Juanpi y Maraca Mecanica. Lo encontramos a 15 kms de Firmat con las balizas encendidas, Juanpi comodamente cagandose de frío en su butaca, ni tenia abierta la puerta del motor; así que vestido con mi mejor ropa, no apta para intemperie, me arrodille buscando inspiración del maestro Porsche, ante la incomoda y única siempre bien puteada puerta trasera; no se veía nada fuera de lugar, se oía el combustible llegar al carburador, el burro de arranque tiraba con la fuerza suficiente, pero cuando saco un cable de bujías y lo acerco al chasis, nada!, ni “mu”, ni una sola chispa!, así que desahuciado llamamos al transporte camilla, sin antes remolcarla por 5 kms con el pobre fitito, para dejarla en la ruta con peaje, y safar del costo. Si no fuera, porque dentro de mi delirio, aun tengo presente que La Maraca “no tiene cerebro”, sospecharía que me lo hace a propósito; siempre que planeamos cronométricamente algún viaje, a ella se lo antoja otra cosa!; volvimos a nuestro hogar a la madrugada, con hipotermia y efectivamente, ensucie con aceite mi mejor camisa!.

Al día siguiente, mi mecánico detectó la rotura del platino, defecto casi imposible de reparar, a la noche, en plena ruta, sin el recambio, con bajas temperaturas y vestido de etiqueta; su teoría, descartando mi mala suerte, es que dicho elemento, por razones de costos, ya no se fabrican del metal platino, sino de tungsteno, que al tener arco eléctrico continuo, genera gases oxidantes, que corroen el fleje de acero con efecto de resorte. En fin, sugiere hacerle un orifico, que deje escapar los gases; que en realidad, si en su ultima afinación, que facturó con bastante margen, hubiese cambiado este platino de tungsteno, no habríamos sufrido tantos inconvenientes. E aquí la pregunta insidiosa: ¿cambio de vehículo o asesino a mi mecánico?.
Un abrazo, Paco Achaval.
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