Mis Cronicas, desde un paraje en el planeta Tierra, por alguien considerado por sus pares, como Marciano (no se porque! ni me interesa!)
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Miércoles, 17 de mayo de 2006
Cronica del encuentro al recital de Silvio Rodriguez en abril del 2005
Luego de años, saturado de hipocresía, desconfiando de todo lo que me rodea, conviviendo con mi ancestral e irremediable paranoia, al punto de no revelar mi identidad ni por teléfono, sin encontrar un motivo distinto al de crecer, reproducirse, que me sitúa al mismo nivel de un vegetal; ahogado por la loca carrera materialista, con la cual suponía que conseguir algo de moneda, era solo para disfrutar la vida; sumando la mala suerte de vivir en un país, donde la corrupción de los dirigentes y el delito corporativo, esfumó casi todos mis sueños; caer tan bajo aceptando que todo está perdido y conformarme con el sentido común dictado por quienes nunca arrimaron a mis parámetros existenciales; despertando cada día mas adicto, al juego de adivinar que enfermedad incurable me quitará del tablero. Llego a chocar con la aparición del Mesías y sus huestes utópicas; doy comienzo a una nueva etapa, donde lo esencial es amar y no sentir vergüenza por demostrarlo, aunque los suspicaces sospechen oscuras perversiones sociales; sin importar el costo material, abandono todos mis vicios, por unas horas de encuentro tropero, donde explicar la mística que flota es: imposible para quien no forma parte de la cofradía, y sin sentido para quienes solo disfrutamos a rabiar de la amistad implícita en un tropero.

Siguen largas horas de impaciencia, que suelo apaciguar con anécdotas y recuerdos del encuentro anterior; la euforia del primer abrazo, la cómica pregunta: ¿y tu eres pacoachaval? y mi estúpida explicación, que prefiero nombres y apellidos, pues mis confusiones con los benditos nick’s me llevaron a situaciones vergonzosas, que en honor a la verdad es mejor no aclarar.

Comienzan los abrazos, los intercambios de cd’s, pocas palabras, casi siempre resumidas, pues nunca alcanza el tiempo para poder estar con todos, no suele ser tan fácil como en las salas de chat del yahoo, donde se puede conversar con tanta gente a la ves, sin molestar a otros con la charla, generando tanto decibeles con solo palabras, deseo congelar ese segundo por siempre, ya que ni las modernas cámaras digitales logran registrar tan solemne momento.
Me asombro por recordar, que hace 12 horas no dejo de sonreír, y sin tomar tanto café llevo ya 24 horas sin dormir, un record físico solo de mis años jóvenes, prometo nunca abandonar este rito mientras tenga vida; disfruto las ocurrencias cómicas de algunos, las alocadas conclusiones de otros; temo por la salud de troperos, con el vicio de probar todos los recuerdos que trajeron al encuentro.

Recibo apoyo incondicional, de quien no sospechaba se acordara de mi; cuento varios segundos mirando a los ojos después del abrazo, para recordar cada detalle de todos los que no conocía mas que por fotos y cámaras web, casi siempre muy distintas.

Marchamos al improvisado altar, donde hoy canta Silvio, o sea recibiremos la bendición, de quien con virtudes comunes de autor, pero gracias su originalidad y ese tilde mágico que solo poseen los Mesías, nos transportará con sus versos y música, por toda la cósmica esperanza de un mundo mas justo y humano. Los aplausos, lágrimas, letras susurradas casi unánimes, gritos de alabanzas al Maestro, hacen irrepetible cada segundo y me llevo lo impagable, el conocimiento de que esto no termina, sigue como en un viaje eterno, la rueda me lleva de encuentro en encuentro, esté Silvio presente en un escenario, o solo en su legado de canciones. Nadie puede negar, que no estoy en mi sano juicio, pero si alguien sabe de una locura tan agradable, que la publicite; yo me quedo con esta, pues es igual a la de mis nuevos amigos y aunque muy adictiva, tanto que suele producir aislamiento de nuestra propia familia, sigue siendo la mas placentera. Nunca dejaré de agradecer, a quien cruzó esta maldición sobre nosotros, solo la esperanza de volver a abrazarlos, me da fuerzas para soportar la vida rutinaria. Por lo cual, va mi agradecimiento a todos los participantes de esta locura generalizada, llamada Tropa Cósmica, Gracias! Mil Gracias por devolverme a la Vida!
Paco Achaval 27/04/2005
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