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Cronicas Terricolas de un Marciano

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Mis Cronicas, desde un paraje en el planeta Tierra, por alguien considerado por sus pares, como Marciano (no se porque! ni me interesa!)

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Jueves, 18 de mayo de 2006

Cronica de nuestras vacaciones o Nuestras vacaciones cronicas

Nuestras vacaciones en enero del 2006, bastante accidentadas, pero vacaciones al fin!

Mi triangulo amoroso.

Mis vacaciones, en enero de 2006, por las altas sierras cordobesas, para ser más exactos desde Los Hornillos a Villa Carlos Paz, fueron testigos de mi conflictivo triangulo amoroso. Dirán, este tipo no le hace asco a nada, pero hay situaciones en la vida, donde una vez cruzada la barrera de lo normal, no es posible volver atrás, y como todo hombre, aceptando mi destino, enfrento los conflictos de frente, ofreciendo el pecho a las balas. Todo comenzó por la mañana muy temprano, para evitar las altas temperaturas estivales de la provincia de Córdoba, acompañado como siempre por el mayor de mis amores, modelo 1960 apodada La Gallega, que además de ser la única oficial, iba repartiendo ordenes a diestra y siniestra, como si realmente fuera comisario de a bordo. Entrando por caminos de montaña, sinuosos, bellos con natural paisaje, surge una de las ordenes mas odiada, por cualquier conductor compenetrando, en la difícil tarea y responsabilidad de conducir por esos lares: "para aquí, que quiero sacar unas fotos"; desacelero, busco en rápida ráfaga visual, un predio donde detener el vehículo, y sin pensar demasiado, lo detengo. Mientras La Gallega se abocaba, a su vicio fotográfico digital, me dedique a mimar mi nuevo amor, modelo 1986 apodada La Maraca Mecánica, revisando minuciosamente sus normales perdidas de flujo refrigerante, presión de gomas, algún que otro accesorios quizás fuera de lugar, para terminar cebándonos unos mates. Ya decididos a tomar nuevamente la carretera, es cuando comienza el conflicto amoroso, teóricamente normal a todo triangulo; doy la orden de arranque a uno de mis amores, y nada! no responde a sus mandos naturales! creo suponer, que como todo buen burro, se le antoja empacarse, en el peor de los sitios y momentos!. Aceptando la realidad, bajo, voy directo a su parte trasera, donde casi siempre confluyen todos sus problemas, verifico la posibilidad de algún borne flojo, cable desprendido, pero todo visualizaba normal, nada señalaba la razón de sus negativas. Gracias a otros turistas, que ayudaron a pujar cuesta abajo a mi Gallega, que comenzaba a insultar continuamente, recobramos nuestra ruta, ya con la certera creencia, de que este, no era mi mejor día. A pocos kilómetros en una cuesta sinuosa, la Maraca sufre otra de sus descomposturas, tose dos veces seguidas, espero sea solo un síntoma de la altura, del combustible económico "GNC", pero equivoco nuevamente sus síntomas, repitiendo la tragedia, se le ocurre detenerse en plena cuesta; que lo parió con estas minas!, entre las dos, me amargaban las vacaciones. Siempre improvisando y recurriendo a la inventiva desesperada, recordando la manía de ambas, "arrancar para atrás", le quito el freno de mano, y gracias al envión por un camino de acceso, otra ves a nuestra ruta. De allí en mas, hundiendo mi sandalia veraniega derecha, sobre el pedal de acelerador, le impuse por decreto de emergencia "velocidad máxima", esperando a otra de sus ocurrencias, que el envión nos acercara mas a nuestro destino; creo sinceramente, que cuando uno cae en esos pozos de mala suerte, todas las malas ondas generadas, confluyen físicamente en uno mismo, pues luego de varios kilómetros, llegando a una bifurcación del camino, sin ningún cartel que definiera la dirección a seguir, suelto el acelerador, mi Maraca comienza nuevos estertores compulsivos, dejándome a la buena de dios, pasando una curva y en pendiente.

Habiendo agotado recursos e inventiva, analizo nuestra situación, abordando la triste conclusión, "otra ves sopa!", en medio de la nada, con una, que no daba señales de vida; la otra, que no solo bajo todos los santos, también los pateaba en el suelo y mi compañía de telefonía celular, ni rayita!. A los pocos minutos, el ambiente empeoraba; la Gallega le propinaba insultos y patadas a la Maraca, esta solo atinaba a emitir unos "quik, quik" con sus amortiguadores y para demostrar quien manda, imposte mi garganta, pero solo me salió "chicas con la violencia no solucionamos nada!"; el clima autóctono no ayudaba, pues comencé a divisar unas nubes oscuras, que por supuesto venían hacia nosotros, en minutos recibíamos lluvia, granizo que por suerte era pequeño, sumado a la desesperanza de abandono. Cuando divisamos una patrulla policial, la Gallega, olvidando su ancestral desconfianza a esos uniformes, comienza a desarrollar "la danza del socorro", que seria mas o menos, como alguien que en la estación aérea de Ezeiza, recibe a parientes desde muy lejos, a los saltos, agitando ambos brazos, repitiendo varias veces, "eh eh aquí, aquí". Por suerte, nos vieron, retrocedieron y gentilmente, luego de explicarles nuestro accidente, pasaron mis datos por radio, al Automóvil Club, dándonos la noticia, que demorarían solo hora y media en auxiliarnos; desde ese momento allí detenidos, haciendo un calculo aproximado, en una hora, desfilaron delante nuestro unos 500 automovilistas, de los cuales solo dos se detuvieron, pero solamente a pedir información!; cuándo de repente, el destino evidencia la existencia de nuestra Cofradía, de todos los que nos cruzaron, quien más que otro Triangulo Amoroso podría detenerse a brindarnos su ayuda!. Era Juan Carlos, que por supuesto fue la primera ves que nos veíamos, pero parecíamos amigos de toda la vida; su combi, una modelo 1984, de techo alto, con motor diesel Fiat, bajo con el animo de solucionar mi desperfecto, aunque le explique, suponía la perdida de la batería o un corto en el sistema eléctrico, por lo cual su única ayuda era remolcarnos hasta una pendiente en bajada. Por supuesto, como ninguno de los dos aceptamos concientemente, el tener que remolcar nuestros amores, dentro del lote de repuestos y herramientas, no teníamos una lanza, cuarta, cadena, etc. Lo único que recordé que serviría, era la soga plástica que la Gallega usa para colgar la ropa a secar, la busque entre el equipaje, atamos los paragolpes con nudos marineros y comenzó la difícil tarea de reanimar a mi Maraca. Nada hubo que hacer, ni mu la muy porfiada, era muerte súbita, por lo tanto, las desatamos, volví a dar mis datos como socio del Automóvil Club a Juan Carlos, para que al pasar por Villa Carlos Paz, reclamara mi auxilio; quedamos en deuda con este amigazo, que aun sigo buscando para agradecer su buena voluntad, y de alguna manera contarnos como siguen nuestros Triángulos Amorosos.

Nuestras Kombis

Paco Achaval

Bigand - Santa Fe - Argentina 12/03/2006

E.T. y Yo.

Continuación.... Luego, al despedirnos de Juan Carlos y su Triangulo Amoroso, calculando que habían pasado unas horas, enciendo mi teléfono celular para saber cuantas y "milagro", en su parte superior izquierda mostraba dos rayitas, solo dos de sus cuatro indicadores de señal, seguramente el movernos hacia una zona más alta, estábamos a tiro del sistema; rápidamente evaluamos: que al no tener energía en la Maraca, no tenia resto en las baterías del celular, no se veía cerca un tomacorriente donde recargarlas y supuestamente el saldo de mi crédito se evaporaría en minutos, al estar tan lejos de nuestra zona de radicación; lo que nos impulso llamar a nuestra hija Belu, que seguramente estaría esperando noticias de nuestro viaje; sin darle tiempo a demasiado saludos, dije "llámame urgente que se nos rompió la Combi" , a lo cual me respondió, "me quede sin crédito" y nuevamente vuelvo a pronunciar palabras, esas que dicta la desesperación, arrojándonos mas problemas que soluciones, "y bueno llámame del teléfono fijo". Al llamarnos, le explique el procedimiento para nuevamente reclamar el auxilio del Automóvil Club Argentino, llamar a un numero gratuito, darle mis datos de socio y apuntar el lugar donde estábamos varados; corte la comunicación, nos pusimos en la dulce espera, de que mi desfalleciente teléfono celular, sonara nuevamente. En unos segundos, la Belu nos llamaba para darnos la feliz noticia, que los datos informados, no eran suficientes para enviarnos el auxilio, que debía hablar el socio titular, además no tenían datos anteriores de nuestro reclamos por otras vías;.

-como? Pero le dijiste que no tengo demasiada carga en mi celular, tampoco buena señal?.

-si! Papaaaaa! Se lo dije, pero la mina insiste que le llames vos!.

-pero la puta madre! dale el numero de mi celular y que me llamen!.

-bueno Pa! ya le llamo.

–llámame en media hora, por las dudas!.

–bueno Pa! quédate tranquilo, suerte!.

Si, en verdad, necesitábamos una lluvia de suerte!, que digo lluvia! un tsunami de suerte!.

Pasados varios minutos, recibo la llamada, pero no era del A.C.A., sino la Belu, sin poder creer que aun no teníamos noticias de auxilio; por fin al tiempo, recibo la llamada de una atenta señorita, con la cual conversamos asiduamente sobre nuestro problema, el funcionamiento del sistema de rescate, etc.

Para transcribir nuestro dialogo, a la Eficiente Telefonista, la llamaremos en adelante E.T.(pues creo, era extraterrestre); a quien suscribe, P.A. ( o sea, Pelotudo Abandonado a su suerte).

E.T.-buenos días señor, usted esta solicitando remolque?.

P.A.-si, soy el que que esta pidiendo auxilio hace unas horas!.

E.T.-es socio del Automóvil Club o asegurado de la Caja de Ahorro y

Seguro?.

P.A.-Noooo! Solo socio del A.C.A.!.

E.T.-me puede dar su numero de asociado?.

P.A.-uff, a ver donde quedo mi tarjeta, si, mi numero es: 718747861.

E.T.-es usted el señor Achaval?.

P.A.-si, soy yo!.

E.T.-que problemas tiene señor?.

P.A.-bueno, además de que mi vehículo se ha quedado sin batería, a

mi teléfono celular le queda muy poca, estoy parado ya hace dos

horas en medio de la nada, ningún otro!.

E.T.-bueno, señor Achaval, no se preocupe; usted necesita auxilio

mecanico o transporte?.

P.A.-mira! no soy mecánico, pero creo que el desperfecto, no lo

vamos a solucionar aquí, así que por favor! mándame un camilla para

que nos acerque a Villa Carlos Paz.

E.T.-disculpe señor, pero usted sabe que el remolque pasado los 15

kms, es a su cargo?.

P.A.-siiii señorita! lo se, pero no hay problema, no creo que

estemos mucho mas de esa distancia, y si lo estamos, ya se que es a

mi cargo.

E.T.-bueno señor, me disculpa un momento?.

P.A.-¿??????? (supongo esta consultando si tengo las cuotas al día?

uh que se yo! debe saber que pago por debito automático?).

E.T.-disculpe señor Achaval por la demora, debía verificar sus

datos.

P:A.- aahhh, te dije que tengo poca carga de baterías en mi celular,

no?.

E.T.-si señor, disculpe pero debo seguir el procedimiento!.

P.A.-te muestra el sistema desde cuando soy socio del A.C.A.?.

E.T.- si señor, desde febrero del 96.

P.A.-y cuantas veces me remolcaron?.

E.T.-no, señor ese dato no figura en el sistema!.

P.A.-bueno, te digo, solo seis veces en 10 años, o sea, me parece,

que no estoy abusando del sistema, para que demores tanto en

solicitar mi auxilio?.

E.T.-lo siento señor, le repito que es el procedimiento.

P.A.-si lo se, pero sucede que ya envié mis datos por un móvil

policial y por un amigo que se digno a brindarme ayuda; no te

figuran en el sistema, mis reclamos?.

ET.-no señor Achaval, el centro de atención, solo acude a nuestros

envios!.

P.A.-¿???????(aahh, bueno! me podía cansar enviando reclamos)bueno,

señorita, entonces ahora, van a enviar el remolque?.

E.T.-si señor! dígame cual es su ubicación?.

P.A.-estamos! nos quedamos en la ruta de Mina Clavero a Villa Carlos

Paz, a 12 kms de Icho Cruz.

E.T.-disculpe señor, pero Icho Cruz, no figura en mi mapa, sabe el

nombre de la ruta?.

P.A.-¿??????bueno, mira, en un mapa viejo que tengo aquí, me figura

como ruta provincial N°20, y si, figura Icho Cruz!.

E.T.-haber, espéreme un minuto señor.

P.A.-¿??????(pero la p......., me voy a quedar sin baterías).

E.T.-no señor!, no figura Icho Cruz, y seguramente han cambiado el

nombre de la ruta; ahora usted, esta en Mina Clavero, o en Villa

Carlos Paz?.

P.A.-no! estoy mas cerca de Carlos Paz, como a 15 kms y a unos kms

del puente que abre al camino del observatorio y Alta Gracia; pero

de todas formas, llama al centro de servicios de Carlos Paz, que

vengan por la ruta que pasa por Icho Cruz, que a unos quince kms van

a encontrar una Combi Volkswagen vieja, color beige, patente TUA305;

seguramente ellos conocen la ruta y no creo encuentren otra combi

igual en el camino!.

E.T.-bueno señor! ya le llamo al centro de servicios Carlos Paz, no

se preocupe, le vuelvo a llamar.

P.A.-espero tu llamado!.

Luego de unos minutos, de cruel espera y verde de la bronca,

repensando una y mil veces mi relación con el A.C.A., recibo

nuevamente el llamado de E.T.

E.T.-señor Achaval, ya me comunique con el centro Carlos Paz, y en

aproximadamente una hora, estarán auxiliándolo; que tenga muy buenas

tardes señor Achaval!.

P.A.¿???????(aaammm)gracias señorita, igualmente para usted!.

Después de esperar una hora gorda, divisamos la camilla con los

colores del A.C.A. y sin decirnos nada, con mi Gallega rogábamos,

que fuera para nosotros!.

Evidentemente, gracias a nuestros ruegos, se detuvo frente a mi

Combi, explique el desperfecto, deliberamos un momento, el amigo del

A.C.A. confirmo que lo mejor era subirla y llevarnos a un

electricista en Carlos Paz; cuando estuvo dispuesto amarrar los

cables, le recordé, que estos modelos de Volkswagen, detrás del eje

delantero, llevan el amortiguador que estabiliza la dirección y que

en anterior remolque, me destruyeron este elemento, que trabo la

dirección al bajarla, provocando un atascamiento automovilismo en

una concurrida callecita de Rosario. Ya arriba del remolque, nos

dirigimos a la ciudad de Villa Carlos Paz, poniéndonos al día,

gracias al asesoramiento del muy amable conductor, que habían

renombrado esta dichosa ruta, que días anteriores no paraban de

pedir auxilio mecánico, culpa de las altas temperaturas.

Pero esto no termina aquí! la odisea continua...

Paco Achaval – Bigand – Santa Fe – Argentina.

15 de marzo de 2006.

Camping del Automovil Club Argentino

A Corazón Abierto.

Continuando con el accidentado periplo, de la Maraca Mecánica, ya viajando sobre camilla del A.C.A., descontando la visita a un taller de electricidad del automotor; deliberábamos junto al chofer, sobre la rutina de determinación en problemas mecánicos, como si fuéramos técnicos oficiales del equipo Volkswagen, ante el inminente abandono de nuestra unidad de competición, en las ultimas etapas del rally Paris-Dakar. Haciendo alarde de mi sapiencia técnica, con muy pocos diplomas, con demasiada experiencia en roturas a plena ruta y sobre todo en viajes de vacaciones, a muchos kilómetros de nuestro hogar (quien puede citar: en Renault Gordini 1957, rotura de palier frente al lago Nahuel Huapi en Bariloche; partir rodamiento trasero bajando de un cerro en El Bolson; cortar el cable de embrague en pleno centro de la ciudad de Rosario; en Citroen Ami 8 1972, rotura del árbol de levas saliendo de la autopista en la ciudad de Córdoba; y volver ileso?), afirmaba y apostaba, que la batería, con demasiado tiempo de uso, tendría una de sus placas cortada; por lo cual, decidimos detenernos frente a un comercio de dicho accesorio. Explicamos a un joven técnico mi problema, se presento con un par de cables y otra batería de reemplazo, probamos el arranque, que no funcionaba, pues este joven con poca experiencia sobre engendros mecánicos, pretendía lograr negativo masa, justo donde la Maraca esta totalmente aislada eléctricamente, subsanado el pequeño detalle, pusimos en marcha el motor, pero poco duro mi alegría, al escuchar sus típicos ronquidos, ya que al desconectar la masa, se detuvo. Esto delataba, lo erróneo de mi teoría, pues el verdadero inconveniente, radicaba en el generador de electricidad, que en una proyección técnica/economica elemental, me sugería, “esto es grave!”; cambiamos el rumbo hacia un electricista, cerca de allí, que al momento de la critica pregunta: ¿que automóvil es?, recibo por respuesta ¡no, combi vieja, noooo!; mira flaco!, si conseguís quien la desarme, te lo arreglo. Fue rotundamente claro!, mis posibilidades de seguir viaje en pocas horas, eran nulas; llamo a deliberar al otro 50% del pasaje, que ante las malas nuevas, comenzaba a tomar un llamativo color verde bronca; volviendo al amable conductor del A.C.A., que esperaba nuestras directivas para descender la Maraca, nos sugiere un local de ventas de cubiertas, donde también funcionaba un taller de mecánica ligera; nos dirigimos al administrador, que emitió el mismo uuhhhh! combi Volkswagen vieja!, nos comunico con el mecánico, un típico cordobés corajudo, que al descubrir nuestro vehículo, emitió las palabras “aaah, un pan laaactal, uh! hay que desarmar medio moootor” y nos cito un dicho de su abuelo, también mecánico, “todo lo que tiene tuercas, se desarma”; pero nos explicaba que el diseño del motor Porsche, es perfecto!, el inconveniente radica en la adaptación argentina, sin mas acceso al motor, que la escueta puerta trasera. Se reúnen mecánico y administrador, me llaman para pasarme un presupuesto, que al ver y escuchar los rodeos, sobre lo complicado que es retirar el alternador y turbina, me veo venir las tarifas, directamente a mi frente, casi como tiro de gracia!; juas!, loco, ¿estamos hablando de una operación riesgosa, a corazón abierto?, o de retirar partes del motor, para poder reparar el alternador?, quedando a solas con el mecánico, insistía que el precio era un poco alto, le insumiría varias horas, aun sin contar que alguna tuerca caprichosa, lo complicara mas; en definitiva el era solo un empleado y gesticulaba burlándose de su jefe, mientras de reojo verificaba la ubicación del mismo, diciendo, “y flaco, yo trabaaajo, el pone el precio”. En fin!, nuevamente deliberamos con la Gallega, que sin renunciar con la hoja de ruta pactada, con anterioridad al desperfecto, me ordena buscar a un electricista que asegure la rápida reparación del alternador, mientras ella, adoptando el plan “B” (usar todos sus encantos femeninos y simpatía innata, la misma que utiliza reiteradamente cuando necesita algo de mi persona o bolsillo) se queda custodiando la Maraca y cebándole mates a todo el plantel de mecánicos, con la intención de lograr una rebaja. Comienza otro periplo, pero esta ves como peatón, a pleno sol por las callecitas de Villa Carlos Paz, que no fue extenso, gracias a un electricista, muy buena persona el hombre, que sin pedírselo, se toma el trabajo de llamar por teléfono, a todos sus colegas, para verificar si alguien podía tomar todo el trabajo de reparación. La búsqueda fue infructuosa, todos tenían demasiado trabajo atrasado, por suerte para ellos!, nadie pensaba dejar los turnos de trabajos tomados, para renegar con un pobre tipo y su vieja combi Volkswagen. Nuevamente el buen hombre, sin el animo en desmoralizarme, comenta la gran variedad, modelos de cargadores, marcas originales, recambios alternativos, sumado a mi desconocimiento sobre la marca y el modelo que lleva mi Maraca, hacia muy incierta la reparación, por lo que me sugiere adquiera una batería, emprenda viaje de retorno, sin abusar del sistema de electricidad, como usar motor de arranque, luces, radio, etc. Recalculamos posibilidades económicas, ya que casi siempre, en zonas de turismo los talleres y repuesteros, no reciben tarjetas de crédito, cosas del sistema en el mercado libre, no?, además, como la Maraca es nuestra casita de caracol, mientras permanecía en el taller, tendríamos que hospedarnos en hotel; seguimos el consejo recibido, adquirí una batería nueva, el mecánico hizo el cambio, cuando pregunté por sus honorarios, me dijo riendo, “si al final no te arreglé naaada”, en agradecimiento retiré de nuestros víveres una botella de Navarro Correa, que al recibirla la levantaba mostrando a sus compañeros, como si fuera la Copa del Mundo, diciéndome, “volvé cuandooo quieras flaco!”; por lo tanto, amigos combinautas, no olviden, al viajar por la provincia de Córdoba, además del lote imprescindible de autopartes, conviene llevar varias botellas de buen vino!. Acampamos en el camping del A.C.A., siempre haciendo arrancar la Maraca, en bajada por supuesto, aprovechando la inclinación geográfica de la zona, con solo un pequeño envioncito, con la protesta continua de mi Gallega, que era la única persona disponible para tal acción!, salvo en momentos, donde abusando de su natural y exótica belleza, lograba ayuda sin pedirla!

Para quienes estén interesados, en reír juntos a nuestras desventuras, no fue este el final!, quedan 450 kms. de crónicas, o sea: esta historia continua!.

Paco Achaval – Bigand – Santa Fe – Argentina

22 de marzo de 2006

La Maraca Anfibia

Habiendo adoptado las medidas necesarias, para el regreso a casa, comenzamos la insana costumbre de discutir, a los gritos por supuesto, que camino elegir; por nuestro bienestar, mi elección, basada en el trayecto mas corto, menos sinuoso, no concordaba con el de mi Gallega; que desde ya, insistía con respetar la hoja de ruta acordada, sin contar, que deberíamos recargar baterías, no usaríamos el motor de arranque, luces, radio, limpiaparabrisas, etc.. No vamos a pasar por la Virgen de Alta Gracia?, hace tanto que no vamos por el dique Los Molinos!, me prometiste visitar la Feria de Artesanos de Santa Rosa!, uf!, cada frase que repetía continuamente, carcomía mi sexto sentido, el de supervivencia, nadie en su sano juicio, humanamente coherente, pensaría con darle el gusto?, pero el amor, o miedo a terminar procesado por asesinato, me inclino a cumplir sus deseos, repitiendo la inconciencia, que en años anteriores impulsaron travesías dignas de una 4X4, tan solo en un Renault Gordini 1967. Levantamos campamento, retiramos la batería que dejamos en carga, llenamos tanques de combustibles y emprendimos una nueva Odisea, volver hasta la ciudad de Rio Tercero, por el camino mas sinuoso; pretendía detenerse, en cada puesto de artículos regionales, bajo mi amenaza:”yo paro, pero vos la empujas”, que sirvió varias veces para desanimarla en los pedidos, y no fue suficiente, para hacerla recapacitar en sus deseos de visitar la gruta de la Virgen, aproveche en dejar mis rezos y ruegos, para que la Maraca no se detuviera a mitad de camino sinuoso y en subida; almorzamos, mi Gallega se resistió a empujar, pues en el estacionamiento no había pendiente alguna, además, con el estomago lleno, seria una salvajada!, por lo tanto, insultando mi destino, use el motor de arranque. Tomamos el camino a Santa Rosa por el dique Los Molinos, sufriendo en cada ascenso, con las expresiones de ella, “mira Papi, que hermoso paisaje, anda mas despacio así puedo sacar una foto”, mientras silenciosamente cortaba bulones con mi currículo!; varias horas mas tarde, arribamos a Santa Rosa, donde se precipito otra discusión: como encontrar un camping, cerca del río, que tenga buenos baños, lugar alto desde donde largar la Maraca para su arranque, y que sea de su agrado, misión imposible!, a lo cual puse mi peor cara de enojado, y me dirigí al mas cercano; explicamos que no podíamos detener el vehículo, ante el pedido que descendiéramos para dejar los datos, acampamos, disfrutamos lo que restaba de la tarde, a orillas del río, mi Gallega con ardua elección de piedritas, para adornar nuestro jardín y sobrecargar la Maraca, ya distendido del sufrido viaje, me desmayé a la sombra de la arboleda!;

volvimos al campamento, nos aseamos participando de una estupenda organización, un poco militarizada, pero en fin! nada es perfecto, verdad?, así que partimos como peatones hacia el centro de la ciudad, mas precisamente a la feria de artesanías, donde normalmente adopto una posición central y vigilante, por donde anda mi media naranja, respondiendo al llamado “mira Papi que lindo!”, que significa en mensaje subliminal: dame dinero para comprarlo!.

A la mañana siguiente, luego de impulsar la Maraca por la pendiente, partimos hacia Embalse de Rio Tercero, donde nuevamente mi Gallega quiso rememorar aquellas vacaciones, donde junto a nuestros hijos, jugábamos en los hoteles de la Nación; repetimos discusiones, pero como siempre termine con darle el gusto, bajamos a orillas del lago, mateamos, se antojo de pasteles que ofrecía un vendedor ambulante, el cielo se lleno de nubes, y ante las primeras gotas de lluvia, levantamos campamento, partiendo hacia Rio Tercero. Comienza a llover, pretendo encender el limpiaparabrisas, y juas!, no termina el recorrido, nos detenemos esperando cese la lluvia, cargamos GNC, partimos nuevamente, y a unos kilómetros en plena ruta con viento de proa, se desata un diluvio; el ambiente se torna demasiado hostil, hablo exactamente dentro de la Maraca: con lluvia torrencial, sin limpiaparabrisas, sin luces de posición y un continuo “ay dios mio!” de parte de mi acompañante; es cuando recuerdo la perilla del sistema anfibio!, pensaran: que combi Volkswagen viene equipada con sistema anfibio?, ninguna!, mi Maraca, si!, es un viejo sistema, adoptado hace unos cuantos años, muy económico, sin mayor consumo de combustible, sin cableado adicional; es de funcionamiento muy simple, sin necesidad de adiestramiento previo, es una tecla como para encender luces, que al presionarla un suave “clic” produce un certero y eficiente efecto psicológico!, inspirado en el viejo adagio “la fe mueve montañas”, por lo tanto, porque no podría guiar una vieja combi?; además, como por citar un ejemplo, quien no recuerda cuando un ex presidente argentino, dijo “entramos en el primer mundo!”, no era un “clic” psicológico?, nadie en sus cabales, puede pensar que es posible pasar del 8° al 1° mundo en cuestión de horas?, aunque hubo una gran cantidad de crédulos, en los cuales funciono perfectamente el “clic” del que les hablo. Desde ese momento, todo funciono a la perfección!, nos sentíamos como viejos piratas, desafiando la tempestad sin tregua, amparados por un sistema anfibio patentado; salvo en momentos, donde la improvisación, partiendo de mi copiloto, navegante y comisario de abordo, sugiere coloquemos el triangulo baliza, contra el parabrisas, para que los vehículos que viajaban de frente, no nos confundan con una boya arrastrada por el viento;

o cuando divisamos, que nuestro radio grabador se estaba ahogando, producto del agua entrando por el techo de la Maraca; o ver flotar a zapatos, sandalias, por el piso, coincidiendo que era necesario adaptar una bomba de achique para esos casos. Nos detuvimos para almorzar, cargar combustible, por supuesto sin dejar de mojarnos, ya que la lluvia continua no nos dejaba lugar donde guarecernos, luego de dos horas, sin que cambiara el clima en lo mas mínimo, seguimos viajando o navegando, según el punto de vista!; por momentos, apenas divisábamos los carteles indicadores, ardían mis ojos por tanto esfuerzo, la poca luz de día no era suficiente, cuando la batería dijo basta, y nuevamente recordé al que diseño las combis Volkswagen, que supongo nunca imagino el cambio de dicho elemento, bajo la lluvia con viento, en plena ruta; resignado a mi destino, me traslade a la parte trasera, me vestí con mi traje de baño, sandalias veraniegas, sombrero de paja para que el agua no dificulte mi visión, y baje con la misma decisión, que aquel astronauta saliendo de la Apolo, al mismísimo espacio exterior. Producido el cambio, subo, empapado por agua bastante fría, que con temperatura un poco mas alta hubiera pedido jabón, para aprovechar la situación; seguimos en ruta, ya al caer la tarde, calculando que la batería instalada, no era nueva, que era imposible saber cuanta carga tenia acumulada, no podíamos usar las luces, el cansancio hacia estragos en mi humor, decido buscar lugar donde pasar la noche y recargar baterías; por supuesto, naturalmente mi copiloto no pensaba los mismo!, lo cual genera una acalorada discusión, nuevamente y para terminar el tema, le explico, que si quiere continuar el viaje, a pesar de las adversidades, siga sola!, yo volvería en ómnibus. Aceptando en detenernos, no por haber entrado en razones, sino que no tolera quedarse sola, buscamos un taller de electricidad automotor en Inriville, las indicaciones recibidas, eran como en todo pueblo: pasas una cuadra los semáforos, doblas a la derecha, donde “topa” la calle, a la izquierda, en la esquina esta la casa y a la vuelta el taller; por supuesto, no entendí el significado de “topa”, buscando el taller, caí preguntando en una metalúrgica, luego de varias vueltas, di con el taller, que no era mas que una cochera con herramientas, pero tenia cargador de baterías!. El amable electricista, al cual tuve que explicar el desperfecto, ya que no entendía mi solicitud y nuestro sistema de viaje, exclamo: sin luces?, uhh y con este temporal?, a lo que respondí: estoy muy loco, verdad?, pero hay que improvisar!, vio don; conversando con el, conocía nuestro pueblo, viejos jugadores de fútbol, de ligas provinciales, le comento que una amiga, vive en su pueblo, que se llama Claudia, el apellido nunca lo recuerdo, creo es… , no me deja terminar, diciendo: ah, Claudia, si! vive acá en la otra cuadra!. Después de casi un año, nos reencontramos con Claudia, abrazos, mates, charlas, recuerdos, fotografías, buenos momentos luego de tantos inconvenientes; pasamos la noche, partimos a la madrugada y tal como sospechaba, la batería no duro mas que 30 kms, con más suerte pues fue en la estación de GNC, además solo lloviznaba!. Los 90 kms restantes para llegar a casa, viajamos con un buen amanecer de cielo limpio, con muy poco transito, o sea: ¡muy aburrido!

Fin de la “odisea”, de un par de viejos montados en su vieja combi.

Paco Achaval

Bigand – Santa Fe – Argentina 31/03/2006

Por: Paco Achaval | General | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

crónicas troperas...cuánto las disfruto...
conocí argentina en un paso fugaz y a su vez precioso! te dejo mis crónicas de aquel viaje entre mágico y renovador..
un abrazo desde mi cheqa..

http://cheqa.blogspot.com/2006/03/en-argentina-los...

cheqa | 07-06-2006 18:34:02

Relato gracioso, divertido y entretenido. El capítulo dos "E.T y YO" debería ser compartido con el presidente del ACA.

Felicitaciones por el humor, el ingenio, la claridad en la redacción y fundamentalmente por la GALLEGA.

Un abrazo y sigamos disfrutando.

Juan Carlos Alsina | 04-01-2007 16:38:44

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