Mis Cronicas, desde un paraje en el planeta Tierra, por alguien considerado por sus pares, como Marciano (no se porque! ni me interesa!)
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Domingo, 06 de agosto de 2006
Cronica del 6 de agosto de 2006.
Partimos el día domingo, a bordo de la impredecible Maraca Mecánica, sin antes revisar varias veces nuestro equipaje, ya que en otras oportunidades, cargamos el equipo completo de “mate”, menos la imprescindible bombilla; se da por sobre entendido, que pueden faltar varias cosas en un viaje, aun en los mas cortos, pero nunca el nivel de yerba mate en sangre, debe bajar al limite de empujarnos a desear esas desagradables bebidas colas, que normalmente, solo son usadas para aflojar alguna que otra tuerca herrumbrada de nuestra Maraca Mecánica. Luego de varias horas de viaje, recarga de GNC, a la asombrosa velocidad crucero de 80 kms/h, llegamos al otro punto de recarga obligatoria siendo las 21 horas, decididos a pasar la noche sobre nuestra motor-rancho; cenamos livianito, ya que íbamos por el tercer termo de mate cebado, acomodamos el dormí (cama de una plaza, para dos personas mayores y anchas) y pretendimos dormitar; bastante ruido, casi tanto como dormitorio en planta baja, con ventana a la ruta nacional numero 11, pero cuando el sueño agobia, no hay lomo que se resista. Despertamos a la madrugada, realizamos un seudo aseo mañanero, en los baños públicos de la estación, retomamos la autopista rumbo a Capital; calculamos entrar al acceso en la hora de menos transito, cuando noto que el indicador de reserva estaba encendido; recuerdo que una de las YPF del acceso disponía de GNC, pero era tanta la concentración requerida, para conducir evitando que miles de automóviles a mas de 100 kms por hora, se llevaran una muestra gratis de la vieja pintura de nuestra kombi, que ¡nos pasamos la entrada!. Imposible volver atrás, por cuanto ya resignado a consumir nafta(gasolina), nos detenemos en la próxima estación, con la intención de usar los sanitarios, desayunar (mas mates), reponer dos litros de aceite lubricante y descargar tensiones físicas, de las otras, ¡imposible!. Esperando la niña a cargo de las ventas, reconozco al lado del surtidor, a un viejo compañero en encuentros corales, radicado en una localidad vecina a nuestro pueblo, con el cual compartimos varios viajes, encuentros y cenas; por supuesto luego de abrazos, decidimos ponernos al día en noticias de ambos bandos y bajo esa avidez de chismes, se nos paso una hora sin darnos cuenta, con el retardo suficiente, para volver al camino con un transito de locos; el clima empeoraba, llovizna, mucha concurrencia, alta velocidad, carretera húmeda, distancias reglamentarias sin respetar, accidentes múltiples, 15 kms en 1° marcha; saludos a otra kombi Volkswagen, como buen kombinauta, seguramente no funcionaba su bocina ya que no se digno a devolvernos la atención; los benditos peajes, que siempre demoran mas de lo permitido, pero quien se anima a cuestionarlos, jugando de visitante, ¿no?.

Llegando a la famosa avenida 9 de Julio, nos acumulamos frente a los semáforos y cuando se libera él transito por la vía, comienza el primer dialogo:
-¿Vamos bien Paco?. -Creo que si, pero anda cantándome la altura de la calle y el nombre de las que cruzamos. –¡Eh!, ¡pero anda mas despacio!, que no alcanzo a ver los cartelitos. -¿Que queres?, ¡que nos lleven puestos!, fijate en el mapa cuantas cuadras faltan para el obelisco. –No, no veo nada, los lentes me quedaron en el bolsito del tejido. –Laputamadre, dame el mapa. Aprovechando el corte por luz roja, me orillo, le manoteo el mapa, detecto que estamos a dos cuadras de Corrientes, calculo que dentro de diez cuadras, bajando por la colectora, cruzando la avenida, tomo la Irigoyen y ya estamos frente al hotel; realizo una maniobra típica de los viejos rompecoches franceses, (esos que hacían locuras en Peugeot 404), me detengo frente al semáforo, desesperado giro mi cabeza buscando indicadores, como nuestras mascotas alrededor de la mesa, mientras almorzamos, cuando recibo la pregunta de mi Gallega. –Ay Paco, ¿qué flores son esas?. –Que?. –Esas del cantero ahí atrás?; reproducir mi contestación, no favorecería mi imagen, pero con insultos y gritos le explique: que si fuera Superman, no estaríamos juntos, montados en una vieja kombi, perdidos en Capital Federal; no favorece en nada ponerse a gritar, rodeado de tanto ruido, pero el silencio de mi acompañante, por varios minutos a raíz de una acalorada discusión, ¡se disfruta bastante!. Creído muy cerca de nuestro destino, busco el hotel que teníamos reservado, pero, ¡grueso error!, al no encontrar el citado Sudamérica, reviso mi bitácora de viaje y veo que como buen viejo estúpido, confundí Hipólito Irigoyen con Bernardo de Yrigoyen; entre vueltas mas, vueltas menos, hice como 30 cuadras. Llegando a cruzar la avenida Belgrano, se detiene el transito y por no quedar atascado en medio de la vía, me detengo, viendo que se mueve la columna de vehículos, avanzo, pero la Trafic a mi lado gira delante nuestro, que si no fuera por los buenos frenos de la Maraca, lo golpeo al medio; sin embargo el interno de la línea 91 detrás nuestro, se comió el amague y sentimos su paragolpes. Desde ese momento asumí, que mis nervios no eran de acero, que no debía tentar a mi suerte, que ese no era mi mejor día; desgraciadamente para nuestros pies y afortunadamente para la Maraca, se comió la semana entera en un estacionamiento de 24 hs. Demasiada tensión, mal dormidos, mal alimentados, sordos de tanto ruido, agotados, extenuados, pero felices por lo que vendría, pues cumplimos esta odisea tan solo ¡en busca de un sueño!.
En busca de un sueño
se acerca este joven,
en busca de un sueño
van generaciones.
En busca de un sueño
hermoso y rebelde,
en busca de un sueño
que da y que pierde.
Un abrazo, Paco Achaval
Por: Paco Achaval | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
Paco que padres están tus crónicas! Lo que aún no entiendo, y es que no cuadra, si confundiste Irigoshen con Yrigoshen, no te daba igual hacía al hotel? eso no es una confusión! al menos en este caso. Abrazos para tí y la Galle.
Vero Vero | 03-09-2006 03:20:04