Mis Cronicas, desde un paraje en el planeta Tierra, por alguien considerado por sus pares, como Marciano (no se porque! ni me interesa!)
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Miércoles, 09 de agosto de 2006
9 de agosto de 2006
Despertamos nuevamente, demasiado tarde para el desayuno; mi Gallega ya anunciaba un fuerte dolor de garganta, (demasiado frío y humedad); bajamos con la decidida intención de tomar unos mates, con mi cargamento de galletitas de sésamo; encontramos varios troperos, otros recién llegados, conocimos a los trovadores del Centro Pablo; Mirna nos da por probar uno bocaditos, que ella llama “cajetas”, que puse en mi boca con cierta desconfianza y haciendo la pregunta de rigor: -¿estas, también son enchiladas?; por suerte, eran dos tapitas de masa de algo que nosotros conocemos por hostias, (el cuerpo de Cristo cuando tomas comunión), rellenas con dulce de leche de cabra mexicana; muy ricas, y seria una buena política para la iglesia cristiana de mi pueblo, cambiar las hostias por cajetas, incrementaría la cantidad de fieles deseosos de tomar comunión.
Siguen horas de amistad al por mayor, anécdotas, historias de vida; todo lo valioso en seres humanos, puesto al servicio en llenados de corazones; algunos ex solitarios, otros muy acompañados pero con lugar para algo más; como quien llega a una estación de gasolina y dice muy liviano de aprietos económicos: “lléname el tanque”; algunos intercambian miradas, que van mas allá de una simple amistad; ante el ojo detector de mi Gallega, que le divierte oficiar de cupido, me dice al oído: -esos dos termina juntos!. Salimos en tours de compras por la Avenida de Mayo, (supuestamente, para salir de compras es necesario contar con dinero en efectivo o tarjetas de crédito, pero nuestros niveles de adquisición, tan vapuleados últimamente, solo se traduce en observar vidrieras, preguntar precios o simplemente repetir las odiosas palabras, “estamos mirando”), nos cruzamos con una manifestación en contra del Banco Hipotecario, justamente ahora que por esas vueltas del destino, se convirtió en otro de mis acreedores.
Almorzamos en un comedor a la vuelta por la 9 de Julio, con varios menús para vegetarianos y volvemos a tiempo pues se dispone comenzar el recorrido, por los puntos emblemáticos e históricos de la ciudad, organizado por la tropa; es el momento donde ponemos a nuestro servicio el sistema de comunicación, no patentado aun, con mi pareja; símil sistema telepático, pero en realidad lejos de ser una habilidad extra sensorial, solo se basa en el conocimiento detallado de gustos, vicios y mañas, cada uno, del otro; Yanet me mira como preguntando, ¿venís con nosotros?, y con una mueca de payaso le contesto, ¡no cuentes conmigo!, ¡me voy a dormir siesta!. Luego de varias horas, me despierta ya terminado el paseo, quejándose de mucho dolor de piernas, garganta, cefaleas y comenta: “voy a descansar un ratito”, conseguime una aspirina; bajo a la sala, Lisa me sugiere un medicamento, sigo mateando, mas tropa, le alcanzo un té a mi Gallega, bajamos juntos, seguimos merendando, nos preocupamos con la noticia de que Ciro “el grande”, no encontraba su abrigo con documentos, dinero y pasaporte, que por suerte, mucho más tarde supimos que solo fue, confusión y olvido, pero que ese inconveniente nos privo de su presencia; cenamos y disponemos marchar nuevamente al Centro, en el ya adoptado “91”, como único medio de transporte apto para la tropa. Llegamos, nos enteramos de los troveros que actuaran; me regocija saber que Rafaelito será del grupo, nos regala su actuación, tal cual nos tiene acostumbrados, con su cubania intacta aun con tanto tiempo por Argentina, con sus anécdotas cómicas, su romántica visión de la vida, sus recuerdos con Noel, su musicalidad inserta hasta en su sonrisa, poco visible detrás de sus tupidos bigotes; toda una personalidad, digna de admiración y respeto, todo un trovador, tal cual lo definió Noel, “la mezcla de hombre, guitarra y canción popular”.

Por lo cual recuerdo las estrofas de Silvio:
Hoy haré una página celeste,
trovadicta, trovardiente.
Hoy, cantando solo con la luna,
ya que se hizo puta la fortuna.
Hoy me trovaré para alegrarme,
como Edgardo, sin alarde.
Llenos hasta el borde de buena trova, impagables minutos, siempre escasos cuando es grande la dicha, me remito a mi dueña y señora. Claras muecas de dolor, insinuando “no doy mas”, me recuerdan, que a pesar de mi delirio tropero, como siempre, estamos en pareja; acordamos, como siempre unilateralmente, que debíamos volver al hotel, por lo tanto salimos a buscar taxi; ya en la salida del Centro Cultural, nos encontramos con Marcelo, Anita y sus hijos, con quienes decidimos compartir el taxi, y no esperar un interno de la línea 91; debido al clima imperante, solo Marcelo y yo, nos paramos a orillas de la calle; Marcelo con bufanda y su gorro típico, yo con boina y bufanda arrollada en el rostro, dejando solamente una línea a la altura de mis ojos; luego de varios minutos y tres taxis, que aunque no llevaban pasaje, aceleraban en lugar de detenerse, llega el resto de la familia, y recién allí se detiene un taxi; mas tarde nos enteramos, que nuevamente fuimos victimas de la discriminación; evidentemente dos “morochos”, casi encapuchados, marcaban un perfil mas cercano a dos asaltantes, que a dos buenos ciudadanos en busca de un medio de movilidad, en horas de la madrugada y por ese barrio de muy mala fama.
Llegando al hotel, intercambiamos algunas palabras, cortadas en mi caso por el continuo escalofrío, automedicación, consejos, deseos de buenas noches, y nuevamente a intentamos descansar. El cansancio era demasiado, pero me costo conciliar el sueño, ya que mi querida Gallega, además de abrazarme, no dejaba de estornudar; y de esa forma ni un oso en plena hibernación, lo lograría!.
Por: Paco Achaval | General | Comentarios (0) | Referencias (0)